Y LA UTOPÍA
Doña Rosita La Soltera no conocía la esperanza y tampoco conocía a Winston Churchill, a quien le parecía que lo más útil era ser optimista y positivo.
Eduardo Galeano que probablemente no conociera a una y otro, consideraba la utopía como algo positivo toda vez que, ésta, al menos sirve para caminar… Caminar en su búsqueda.
¿Quién no recuerda el título de aquel dramático western americano?
Aunque la trama del mismo nada tiene que ver con lo sucedido en la tarde del sábado en el diamante de la Ciudad del Béisbol de Benamejí, el título de ese film puede acercarnos a imaginar la situación que vivió el mentor de nuestra novena, pocas horas antes de partir hacia Córdoba, caminando en busca de la utopía de conseguir triunfos en las semifinales de la Copa 2023.
El “peligro”, es en lo referido a enfrentarse de nuevo y a un solo partido, a los valencianos de Astros, mientras que la “soledad” se relaciona con el sentimiento de tristeza y resignación de verse y contar, a última hora, con un equipo cruelmente diezmado por las bajas de varios de sus titulares.
Soledad que se agudiza cuando no es de conveniencia airear la situación de inferioridad, en evitación de crear alerta innecesaria ante sus rivales.
Kepa Pocero tenía la misión de encarar una competición con un roster minorado en cantidad, con las ausencias de varios de sus indiscutibles titulares. Alguna de ellas por lesión y otras, motivadas por obligaciones laborables insalvables.
Dejaba en casa a dos de sus lanzadores, uno de ellos perteneciente al grupo de cabeza con más victorias obtenidas en la liga regular y tan necesarios ambos, para competir con éxito, rigor y solvencia en un certamen de tal relevancia.
Tampoco podía facturar las maletas del titular de su receptoría, ni las de quien había defendido durante la temporada la titularidad de la segunda almohadilla.
Las perladas gotas de sudor que recorrían la frente del veterano rector saniarra, tenían menos que ver con los 38 grados de calor de Benamejí, que con la temperatura de su encéfalo ante el reto de la complicada confección de un lineup garante, en tan severas circunstancias.
Ante la obligada necesidad de no poder contar con el poder ofensivo de dos de sus ausentes y ante el riesgo de necesitar la más que probable ayuda y refresco de su montículo, Pocero se decide por encargar la defensa de la receptoría al veterano Kreisber Auciello, sustituyéndolo en la esquina caliente por el no menos veterano Fidel Torres “Mañé”.
Pero aún le quedaba cubrir la baja de la delicada segunda base y finalmente, opta por Daniel González.
Claro que, si sobre el montecillo de lanzar debe colocar a Elio Silva, su abridor estrella, considera necesario darle el respiro bateador y encomienda esta misión al bisoño Manuel Crespo Bastidas, a quien por cierto, en ningún momento le temblaron las manos asiendo su madero y compareciendo en el cajón de bateo, en sus enfrentamientos contra los poderosos serpentineros Yosbany Torres y René Mazzocchi.
El primero de ellos castigó con ocho ponches en 6.0 IP, pero no pudo evitar que los celestes le anotaran 6 carreras, como tampoco pudo evitar que Yoel Caballero y Moisés Grance le sacudieran dos misiles seguidos en sus dos primeras comparecencias, para que Daniel Moreno los empujara a pisar la goma de home y lograran las dos primeras anotaciones del partido.
Tampoco pudo evitar que en la 2ª entrada, la pericia de Crespo Bastidas, empujara a Mañé hasta la almohadilla de 2ª, y consiguiera que Daniel González, que le acababa de mojar la oreja con otro sencillo, anotara la tercera carrera y “el niño Crespo” obtuviera su primera remolcada.
La segunda carrera y el segundo RBI, vino de la mano de Yoel Caballero que con un contundente pepino de dos bases, llevara también a Mañé a pisar el pentágono de goma, por cuarta vez.
Con un 4 x 0 favorable a los saniarras, tuvo que venir Blake Ochoa a fastidiar la fiesta de un partido encarrilado, conectando un batazo de cuatro bases que, junto con el sencillo de Cayones Blanco y su posterior carera, cerraba el segundo inning con un 4 x 2 que continuaba siendo favorable a nuestros intereses.
No cejaron en su empeño los valencianistas y volvieron a notar una más en el 3º y otras dos en el 4º, poniendo un peligroso número cinco en su casillero.
Pero ahí estaba Leo Correa que, en la 5ª entrada, aferrando su madero con fuerza, sacudió un larguísimo batazo que perdió la pelota más allá de los límites del diamante y proporcionaba el respiro del empate a 5. Un empate que, a continuación, Daniel Moreno se encargó de deshacer, volviendo a sacudirle a Yosbany Torres, otro cuadrangular de mérito, pintando de nuevo el marcador de color azul celeste, con 6 carreras por 5.
Claro que ese desdichado número 5, fue el que aprovecharon los arroceros del río Turia para endosarle a Silva dos carreras, sumadas a las tres con las que castigaron a su relevo Leonel Mendoza.
Astros acababa de sentenciar un juego que SANI había ido elaborando con precisión y confianza, a pesar del recio cesto que Pocero se había visto obligado a confeccionar con unos improvisados y más que delicados mimbres.
Y lo sentenció porque al cierre de la 6ª entrada, con varios boletos concedidos desde el montículo bilbaíno y algunos inocentes wildpitchs, conseguirían anotar dos nuevas carreras, a pesar de que Leonel Mendoza castigó tres veces en home y evitó con ello que los naranjeros continuaran anotando.
Ahora, para comenzar el 7º inning, el luminoso era de color totalmente naranja y reflejaba un descorazonador 12 x 6.
Pero aún quedaba por entrar en acción Giovanni Ramírez que refrescó el montecillo y con otros 4 ponches valencianistas en sus dos entradas trabajadas, impidió que la factura aumentara su precio y se bajó de la loma sin carreras anotadas.
Quedaba también, el trabajo bateador saniarra, en su última oportunidad al bate y era el turno de Daniel Moreno.
Con un eliminado que le precedía, “Lopezote”, agarró fuertemente su leño, eligió adecuadamente su lanzamiento de cabecera y lo abanicó con tanta fuerza y cariño, que le sacudió a Mazzocchi el que sería su segundo vuelacercas del encuentro, aunque sin compañeros embasados, para anotar la séptima y última carrera celeste.
Se cerraba de este modo el partido con un resultado final de 12 x 7 favorable a los pupilos de Juan García.
Un resultado que nos apeaba definitivamente de la competición copera en la primera semifinal. Pero un resultado con vitola de excelente, habida cuenta de las dificultades de última hora para confeccionar una novena de garantías, que quedó resuelto en un partido altamente competido y que agradó por el nivel técnico y la ambición demostrada por el SANI, máxime si consideramos que en el juego final por la disputa de la corona, Astros doblegó a los canarios de Marlins Puerto Cruz, con un abultado marcador de 18 carreras a 10.
Como refería el político británico, es útil ser optimista, y tal y como sentenciaba Galeano, lo positivo de la utopía es que te obliga a continuar caminando…en busca del horizonte.
En un tiempo no muy lejano, a buen seguro, San Inazio logrará alcanzar ese objetivo y agarrar fuertemente la línea que ahora todavía se presenta como horizonte.
Esta del 2023, que ahora se cierra, ha sido de nuevo una excelente temporada.
Zorionak eta mila esker SANI.






Bravo