De esa manera despidió el San Inazio, delante de sus fieles aficionados, la División de Honor en la última jornada como local de la temporada 2024. Sin duda el buen sabor de boca con el que se recordara la bajada del telón liguero en Bilbao frente a Marlins, durara en la mente de los hinchas bilbaínos hasta el comienzo de la nueva zafra, allá por Marzo del 2025. Parece que está muy lejos pero no lo es tanto. Nunca es tarea sencilla doblegar a todo un campeón de Europa y menos aun cuando todo está por decidir en lo que respecta al campeonato 2024. Los de Tenerife vinieron con toda sus efectivos en busca de sellar casi definitivamente la temporada pero a pesar de no poder sumar los bilbaínos en el primer envite, estos no dieron su brazo a torcer y con un “sobresaliente” segundo partido, fueron capaces de recoger el fruto en forma de victoria, gracias a una defensa excelente y a un ataque soberbio.
Las intensísimas lluvias que se registraron horas antes de la jornada, hicieron retrasar el comienzo del primer partido. La hora pactada eran las 12:00 pero no fue hasta las 14:00 cuando arranco el juego, tras un arduo y exigente trabajo de acondicionamiento del terreno de juego. El esfuerzo mereció la pena y finalmente la jornada se desarrollo en su totalidad. 5 – 1 favorable a los isleños, resulto ser un partido rápido y más ajustado de lo que tal vez indiquen los números. Hernández, inicio para el San Inazio, se mantuvo en la loma durante 7 capítulos, realizando un buen trabajo aunque sin fortuna. Se responsabilizo de los dos últimos episodios Leyva, no permitiendo más carreras. El buen hacer del lanzador visitante consiguió en gran medida apagar el fuego de los bates locales, Correa consiguió doble, y sencillos González (2), Caballero y Monzón. La única carrera del Sani fue obra de Leyva con home run solitario.
Media hora para acomodar el campo y arranque del segundo y redondo juego para el Sani. Con esta destacada victoria, los bizkainos llegan a los 13 triunfos en esta segunda fase del campeonato. Meritoria labor la realizada por Mendoza desde el montículo llegando vivo hasta el cierre de la 8ª entrada, permitiendo únicamente 4 anotaciones y retirando por strike out a 10 contrarios. Le ayudo a completar el partido Ramírez que sello a la perfección la 9ª entrada. Auciello, encendido con el bate, impulso 5 carreras gracias a home run de tres carreras y doble empujador de otras dos. Correa suma tres sencillos en su haber y tres remolques. Velásquez con doble y sencillo ayudo a traer a casa 2 carreras más. Monzón cosecho dos sencillos y empujada y Alvarado sencillo e impulsada. Leyva sin fortuna a la hora de encontrar corredores en base, sumo 3 sencillos y Caballero doble.
Así se resumen lo vivido el sábado pasado en el Polideportivo de Rekalde entre los navarros del Beisbol Navarra y los locales del San Inazio. Dos victorias sin muchas apreturas para los del Sani como reflejan los resultados de 1 – 10 y 1 – 13 con que finalizaron los partidos. Con estas dos nuevas victorias, el San Inazio se asegura como mínimo repetir por tercer año consecutivo un meritorio el 3º puesto final en el global de la liga
En el primer encuentro trabajaron desde el montículo Hernández (6 entradas), Leyva (2 entradas) y Torres (1 entrada) permitiendo únicamente 1 anotación y retirando en conjunto por strike out a 9 bateadores contrarios. 3 de las 10 carreras locales fueron impulsadas por medio del home run de Monzón. También contribuyeron a la suma total Caballero (2 hit y 2 remolques), González y Velásquez (2 hits y 1 impulsada cada uno), Correa (sencillo para bajar una carrera) y Auciello (1 empujada con fly de sacrificio). Mujica sumo dos nuevos sencillos en su cuenta.
La segunda parte de la jornada se resolvió con marcador más amplio y con más celeridad ya que solo fueron necesarias 7 entradas para que el Sani sumara su segunda victoria de la jornada. Mendoza sumo nueva victoria tras lanzar durante 6 entradas y propinar 9 ponches. El cierre fue para Ramírez que fue el encargado de sellar con perfección la séptima y última entrada. Los bates bilbaínos conectaron para hit en 18 ocasiones. Auciello vuelacerca en solitario; Alvarado reunió ramillete de 4 sencillos; Monzón doblete y 2 sencillos; Caballero doble y sencillo al igual que Correa; Leyva doble; González y Velásquez 2 sencillos y Mujica un nuevo sencillo.
Mecagüeen… Decís que soy un cascarrabias, pero llegan estas fechas y “to´dios” me pide opariak, joer… Asi que como no os hayáis portau ongi, me vuelvo pa´la carbonera sin repartir, eh? Hala, URTE BERRION ON pa´todos
Olentzero jauna, como todos los años por estas fechas, de nuevo aparece cargado de regalos para todas y todos. Para las y los saniarras de pro y para quienes no lo son, incluso para quienes no se hayan portado todo lo bien que sería deseable, porque en el fondo, y no del saco sino de su corazón, alberga las mejores intenciones para todo el mundo. Además de los regalitos, también nos regala su afán y mejores deseos y anhelos para el nuevo año que ya asoma y está a puntito de dar comienzo. Pero él sabe que en estos especiales días de reuniones, de tiernos y fraternales abrazos en torno a una mesa familiar, triste y lamentablemente, en muchas de ellas siempre hay, al menos, una silla vacía, una ausencia que se hace notar y que se añora, pero Olentzero nos recuerda que quienes no están físicamente pero cotinúan en nuestra memoria, ni se han ido del todo, ni se irán nunca. SAN INAZIO BILBAO BIZKAIA, al finalizar este año y como siempre, se une a los buenos deseos del Cabonero cascarrabias y mantiene permanentemente en el recuerdo, con cariño y profundo respeto, a todas y todos que a lo largo de nuestra larga y familiar historia deportiva, han ido dejando esas sillas vacías. Que para todas y todos, para quienes sí están y de manera especial, para quienes forman parte de la familia saniarra, el próximo 2024 sea bueno y próspero y en la medida de lo posible, sea un año feliz.
Olentzero jauna, urtero egun hauetan bezala, denontzako opariz beteta agertzen da berriro. Aldeko saniarrentzat eta ez direnentzat, baita nahi bezain ongi portatu ez direnentzat ere, zeren funtsean, eta ez zakutik, baizik eta beren bihotzetik, mundu guztiarentzako asmorik onenak baitauzka. Oparitxoez gain, bere grina eta desio eta irrika hobeak ere oparitzen dizkigu urte berrirako. Baina badaki familia-mahai baten inguruko bilera, besarkada samur eta anaiarteko egun berezi hauetan, triste eta tamalez, askotan beti egoten dela, gutxienez, aulki huts bat, nabaritzen den eta faltan botatzen den absentzia bat, baina Olentzerok gogorarazten digu fisikoki ez daudenak baina gure oroimenean kotizatzen dutenak ez direla erabat joan, eta ez direla inoiz joango. SAN INAZIO BILBAO BIZKAIAk, urte honen amaieran eta beti bezala, Cabonero Cascarrabias taldearen desio onekin bat egiten du eta gure kirol historia luze eta familiarrean aulki horiek hutsik utzi dituzten guztiak gogoan mantentzen ditu, maitasunez eta errespetu sakonez. Guztiontzat, daudenentzat eta, bereziki, familia saniarra osatzen dutenentzat, datorren 2024a ona eta oparoa izatea eta, ahal den neurrian, urte zoriontsua izatea.
“A veces es necesario creer en lo imposible, nos da esperanza” (Luis Zueco en El tablero de la Reina)
Hay viajeros a quienes les gusta visitar bodegas de vino en general, bodegas jóvenes y especialmente, las bodegas centenarias. Viajeros que recorren con sumo interés sus instalaciones y a quienes agrada curiosear en las historias que se cuentan sobre ellas, relacionadas con el origen de su fundación y otras, y que de manera especial, les encanta conocer determinadas anécdotas y peculiaridades de interés que las caracterizan y las convierten en bodegas especiales. Así, tenemos por ejemplo, la curiosa historia de una de esas bodegas riojanas fundada en el año 1890 y que aún conserva la vetusta instalación eléctrica, en la que una larga pértiga de madera, con forma de ele invertida con dos polos de metal y de manera manual, conectaba (y a día de hoy sigue conectando) el encendido de la bodega. Se dice de ella, que fue la primera bodega del estado en dejar atrás para su iluminación, las velas de cera y los rústicos candiles de aceite. Curiosa y precisamente, en ese 1890, las localidades de Haro y Jerez de la Frontera, fueron las primeras poblaciones que alumbraron sus calles con luz eléctrica. De ahí viene la famosa frase de: “Ya llegamos a Haro, ya se ven las luces”. Pero también hay viajeros curiosos a quienes les agrada visitar “bodegas de agua”, tan sanas y saludables, o más, que aquellas otras que elaboran y embotellan los zumos de la uva. Bodegas de agua, como la recientemente visitada por nuestro Club que, además de embotellar su propia agua minero medicinal “de forma amable y sumamente cuidada”, también refiere curiosas e interesantísimas anécdotas e historias contrastadas y refrendadas por viejos manuscritos aún conservados. Lo que ahora es una “bodega de agua”, antaño era un célebre y selecto balneario ubicado en el viejo barrio de Alzola, perteneciente a la localidad guipuzcoana de Elgóibar. En sus distinguidas instalaciones se daban cita, además de egregios personajes, monjas y curas, monarcas y lacayos y por supuesto, también se citaban (o aparecían sin cita) pequeños “personajillos” con larga cola y cuatro patas. Precisamente y referido a uno de ellos, con nombre propio y castizo, versa una de las más curiosas historias del citado balneario, la Historia del Ratoncito Pérez. Pero esta breve historia tiene otros dos personajes reales, personajes de verdad. Uno de ellos, auténticamente regio, el otro, con larga sotana negra jesuitina y complementada con guerriko de color rojo que, curiosamente, había nacido en Jerez de la Frontera. Esta es la curiosa historia de un sagutxu vasco que se convirtió en el bienhechor del bienestar emocional de millones de niños del amplio universo. Veamos pues. El pequeño cuadrúpedo, se llamaba Pérez, al de la sotana lo denominaban Padre Coloma y el regio, era nada más y nada menos que un monarca, el decimotercer Alfonso, Alfonso XIII. Cuentan los manuscritos hallados en aquel histórico balneario, que el Padre Coloma, el llamado “Jesuita de los balnearios distinguidos” (por cierto, cura nada hagiográfico) y que ciertas crónicas de la época referían que al parecer, no hacía vida conventual, se encontraba en Alzola, hospedado como mentor espiritual del futuro monarca. El niño-rey, aquejado permanentemente por el excesivo y caprichoso ataque por el abuso de la sacarosa que castigaba inmisericordiosamente su infantil dentadura, lloraba desconsolado por la nueva pérdida de otro de sus molares. Ni Doña María Cristina, procedente del Imperio Austriaco y a la sazón, vientre y ubre que fue del ínclito reyecito, ni todos los acólitos y lacayos que la rodeaban, conseguían calma alguna para la tristeza y desconsuelo del pequeño príncipito. Tan solo la oportuna, conveniente y acertada ocurrencia del jesuita, salvó las desdichas del regio Alfonso.
El Padre Coloma, que reposaba holgadamente en una de las estancias anejas a las dependencias reales (“dicen” que no holgaba, sino descansaba y reflexionaba espiritualmente), en una de esas noches de reflexión, observó cómo un vivaz sagutxu recorría velozmente su estancia, transportando en su hocico un pequeño pedazo de comida robada, de color blanquecino, que al de la sotana le pareció y sugirió que pudiera ser, pero no era, un diente humano. La utópica pero ambiciosa imaginación del jesuita, cual brote de tierna hoja de planta, eclosionó de inmediato, llegando a la conclusión de que, en ese momento, había encontrado el excelente y definitivo motivo para distraer y endulzar los ánimos de su pequeño y real protegido. Esa noche decidió cerrar sus libros de santa lectura y reflexión cristiana, se sentó en la silla de su celda, que no era silla, sino orejero, ni era celda sino aposento y despacho, y dio rienda suelta, sin moderación ni medida a su fantasía creativa y comenzó a crear. Y creó. Creó e inventó un cuento infantil que, aquella misma mañana, regalaría al decimotercer Alfonso de todas las Españas, para consolarlo por sus aflicciones. Puesto que conocía con suficiencia a Alfonsito, sabía con certeza que la historia que acaba de inventarse, le iba a resultar graciosa y llenaría de ánimo su desconsuelo dental. Supo de antemano que aquella párvula fantasía iba a proporcionar al soberanito, entretenimiento y diversión, incluso relajo suficiente para sus penas. Y a fe que lo consiguió, dada la algazara que provocó en el hijo de Doña María Cristina, la reina consorte. Al príncipe Don Alfonso León Fernando María Santiago Isidro Pascual Antón de Borbón y de Habsburgo-Lorena, entonces niño y más tarde rey, a partir de aquel momento y luego del oportuno conocimiento y lectura del cuento, no le importó seguir perdiendo dientes (y más tarde la corona real) puesto que había hallado consuelo emocional y encontrado un amigo imaginario que, con cada pérdida dental, le obsequiaba con maravillosos regalos. Así, con el cuentecito, don Alfonso obtuvo una gran recompensa y el Padre Coloma… la suya. La que fuera, y la que fue. Pero esa es otra historia.
La historia, breve pero real (nunca mejor dicho) que aquí hemos contado, es la referida a desconsolados lloros y dolores por pérdidas dentales infantiles, mitigados por la imaginación de un hombre con sotana y faja roja, (que creyó lo imposible), a ciertos acontecimientos sucedidos (y refrendados) en un balneario de nuestro herrialde, y ocasionados por un pequeño sagutxu, vasquito él, que se convirtió en un cuento universal que todos conocemos y que desde esta página, y ahora, no es menester desgranar: “El cuento del Ratoncito Pérez” Un roedorzuelo vasco que bien se pudo haber llamado Iñaki, Pello o Aitor y un balneario llamado Altzola que llegó a contar con estación de tren y estafeta de correos propias, son los orígenes de esta sucinta historia, fueron el origen del cuento del ratoncito que continúa canjeando regalos por dientes de leche. ¿Además de viejos manuscritos y gruesos muros de piedra, en el pueblo de Altzola se habrá encontrado el arsenal dentario de Pérez? Chi lo sa.