La historia moderna del ITURRIGORRI Béisbol Club, se escribe con B de Bolo. Sin su denodado trabajo, esfuerzo y sacrificio, no hubiera sido posible la continuidad de un histórico Club, en tiempos duros y difíciles para nuestro deporte. La historia del béisbol bizkaíno se sustentó durante largos años, sobre uno de los más sobrios pilares que él mismo cimentó. Fue uno de los nobles contrincantes deportivos que siempre tuvo el SANI. Sin embargo, la rivalidad deportiva sobre el diamante se convertía en cordial fraternidad fuera del terreno de juego. Ayer lunes 19 de diciembre, se despidió para siempre de todos quienes, dentro de nuestro deporte y fuera de él, lo tuvieron como importante referente. SAN INAZIO BILBAO BIZKAIA, desea rendir un sincero y emotivo homenaje en su fallecimiento, a quien era, “simplemente”, pero con mayúsculas: BOLO. Descansa en paz, compañero. Goian Bego. Ikusi arte!
Luego de varios años de despreocupación y olvido, de innumerables informes técnicos, de ruegos y solicitudes, de penurias y sinsabores vividos en nuestro diamante de Bilbao, por fín, la dirección del Polideportivo Municipal El Fango, ha decidido comenzar las obras de remodelación integral, prometidas hace algún tiempo. Bajo la dirección del actual y máximo responsable de la Entidad Municipal Bilbao Kirolak, Sr. Marcos Muro y bajo el auspicio de la Sra. Itxaso Erroteta, Concejala de Juventud y Deporte del Ayto. De Bilbao, por fín han dado comienzo las citadas obras de atualizacion del campo de béisbol. Recién finalizadas las que se han venido realizando en el anejo campo de Rugby, con la construcción de una excelente tribuna para acoger con comodidad a los aficionados y espectadores de esta modalidad deportiva y después de afrotar diversas actuaciones de remodelación en diferentes instalacciones, tanto en el interior del Polideportivo como en las del exterior, tocaba ya, por fín, afrontar las que nuestro diamante necesitaba con carácter de urgencia. Desde hace varias jornadas, las máquinas excavadoras se encuenran retirando la hierba natural existente en el terreno de juego de los exteriores para acondicionarlo, instalando césped artificial. Un cambio, nada antojadizo, que proporcionará de inmediato una apreciable mejora en la práctica del béisbol, así como un ahorro econónico considereble, toda vez que se elimina la constante y costosa atención de mantenimiento del verde natural, proporcionando, además, una mayor seguridad y la evitación de riesgos de lesiones deportivas, dado el mal estado en el que se encontraba, con caprichosos y peligrosos baches y desniveles.
Y si hablamos de seguridad, también este aspecto será tenido en cuenta, pueto que serán acometidos trabajos de elevación precisa y necesaria de las redes que garantizarán la protección y seguridad, no solo de los deportistas de otras disciplinas anexas (sobre todo la de niñ@s), sino también la de los usuarios del párking del polideportivo, así como la de los viandantes y la del tráfico rodado de las carreteras que lo circundan. El proyecto municipal de remodelación, también incluye la canalización perimetral de recogida de aguas de lluvia que con demasiada, frecuencia inundan el terreno de juego. En el citado proyecto, se recoge también la instalación de una bisera sobre la tribuna, como la de otros campos y que amparará a los espectadores en los días de lluvia, que hasta ahora eran protegidos con paraguas particulares. Pero si hay un importate y fundamental aspecto contemplado y prometido por Bilbao Kirolak, y lárgamente solicitado por nuestro Club, es la construcción de unos servicios sanitarios dentro del terreno de juego, imprescindibles y abolutamente necesrios para un deporte como el nuestro, que requiere largas horas de permanencia sobe el diamante y que hasta ahora, su inexistencia, originaaba tremendos inconvenientes, no solo de incomodidad, que también, sino de salubridad e higiene. Es cierto que las citadas obras han comenzado sin haber terminado la competición oficial 2022 y que ello ocasiona algunos inconvenietes, sobre todo al equipo senior que aún tiene que disputar la final de Copa a finales de agosto, complicando los entrenos de rigor para su puesta a punto, pero el Club arrostra con dignidad y prudencia las limitaciones impuestas, en pos de la obtención de las mejoras comprometidas por B K. En definitiva, Bilbao Kirolak, en su actual dinámica de apuesta por la protección para la práctica y desarrollo del deporte amateur en general, en el ámbito del municipio bilbaíno y por la mejora de sus propias instalaciones deportivas, está empeñado en cumplir sus promesas y compromisos y por fín, se ha acordado de nuestro deporte, que lleva más de seis décadas practicándose con éxito y crecimiento en Bilbao. Eskarrik asko, Bilbao Kirolak, porque con vuestro compromiso y nuestra presencia y trabajo, grantizaremos en nuestra capital, al menos, otros tantos decenios más de práctica de este maravilloso deporte.
Eran las 10:22 de la mañana de un domingo. De un domingo cualquiera, de primavera en Bilbao. Tres minutos más tarde, llegaría el bus urbano que tenía como destino el polideportivo de El Fango, situado en el populoso barrio de Rekaldeberri. Idoia, una amatxu de alrededor de los cuarenta cumpleaños, acompañaba a sus dos retoños. Uno de ellos, Mikel, estaba eufórico porque ese mismo día cumplía sus primeras 15 primaveras. Su hermano, un par de años menor, manifestaba también su satisfacción por la efemérides y se mostraba contento, exultante. Por dos motivos diferentes: por el cumple y por el evento deportivo que les aguardaba a partir de las 11:00. Ambos hermanos cubrían sus cabezas con sendas gorras de béisbol. Eran de color azul celeste y las biseras lucían un amarillo vivo. En el centro, se distinguía un precioso logotipo bordado, en el que se podía ver una gran “ese” áurea y mayúscula, sobre fondo azul, atravesada por una “ i ” minúscula, blanca, que en su parte superior y a modo de “punto”, tenía una pelota de béisbol. Ese logo, era el emblema que representaba al equipo de cabecera de los tres. El club de sus amores, la novena que al aita le había encandilado desde que era un txikillo. El mismo equipo del que, siendo niño y más tarde adolescente, le entusiasmaba pertenecer y vestir su uniforme. Solo aquella desgraciada en forma de grave lesión, estando playeando en un traidor arenal andaluz, le impidió para siempre volver a vestirlo. Nunca más pudo volver a ponerse aquel elegante y moderno uniforme. Atrás, muy atrás en el tiempo quedaba el original, aquel azulón, de tela vaquera rústica, el uniforme de “toda la vida” del equipo de su barrio. Había nacido y vivido siempre en San Inazio. Poco después de nacer su hermano Txerra, el aita había fallecido, arrollado por una inoportuna máquina limpiadora de aceras. Por eso Mikel, no solo ejercía de hermano mayor sino, incluso, de cabeza de familia a sus maduros quince añitos. La noche del sábado le había advertido a su ama que, “mañana iremos los tres, a ver jugar y a aplaudir a nuestro equipo, al equipo del aita, al SANI, que se enfrenta a unos de Valencia…” 10:25. Llega el bus. La parada, a esa hora se encontraba atestada de futuros pasajeros con destinos muy diferentes: La Plaza Nueva, que albergaba como todos los domingos la feria de cromos, las visitas al museo Bellas Artes, o al Guggenheim, o al concurso popular de pesca controlada y sin muerte en los muelles del Arenal, o a las colas del estadio de San Mámés para ver el amistoso internacional de fútbol del Athletic femenino, o…quién sabe a cuáles otros más. Mikel llevaba sore su bombro un bate de aluminio, Txerra, en su mano, un guante zurdo de béisbol, color azul y amarillo (esos colores…) Idoia, la amá, lo que llevaba era cara de circunstancias, pero también de ilusión. Iba con sus motxuelos a ver un partido del Sani y a pasar, toooda una jornada sentada en unas duras, auqnue acogedoras gradas de cemento del diamante de El Fango.
Gorka, el conductor del bus, al ver aquellas gorras, el bate, el guante y obervar a aquellos sonrientes e ilusionados mocosos, activó de inmediato su memoria y sus recuerdos comenzaron un nostálgico paseo por su mente. Durante el viaje, alternaba la conducción con sus comentarios de entretenimiento a los jovenzuelos. Les explicó que él había jugado al béisbol de txaval, que muchos de sus amigos y compañeros, que otros muchos conocidos, y algunos otros no tanto, del barrio de San Inazio o Deusto, también habían jugado a ese maravilloso deporte. Que muchos de los hijos de aquellos, siguen praticándolo o simplemete asisten como espectadores, en las gradas del diamante de Rekalde, que… Gorka, hablaba, hablaba, hablaba…y a punto estuvo de pasarse la parada de la Plaza Elíptica… ¡Ups, por poco! Pero aquel sobresalto no le impidió seguir narrando sus breves historias, mientras algunos viajeros las atendían en silencio, a la vez que otros, apenados, desalojaban sus asientos al llegar a sus diferetes destinos. Entre frenazos y acelerones, despistes, dobleplays, outs, flays y carreras anotadas, llegan por fín a la última parada. Fin del recorrido. Entrada principal del polideportivo. En cinco minutos daría comienzo el partido de liga nacional de la máxima división estatal. Mikel y Txerra estaban a punto de estallar de emoción. Atrás quedaban treinta y cinco minutos de intenso e histórico relato beisbolari. Media hora larga de consejos y amena prédica referida a un deporte en el que, “…a diferencia de otros más brutos y menos lucidos, en los que el físico y los tres palos enfervorecen y engorilan a muchos cabezahuecas –decía Gorka-, el béisbol representa un deporte completo, complejo, estético, precioso, preciosista, elegante, dinámico, largo, entretenido, amable, inteligete, intelectual…como un ajedrez, vaya, (sentenciaba el conducor) pero en el que también se suda y esfuerza, porque hay que batear, correr, regarse en las bases…Y ganar. O no, da igual… al final del partido, todos en fila, se dá la mano a los jugadores del equipo contrario…” El conductor se reía satisfecho mientras hacía estos últimos cometarios. Ya, pie en tierra, finalizó su discursillo, dando un último consejo a la circunspecta progenitora: “No permita que sus muchachos se alejen del béisbol, del deporte más interesante y bello del mundo. Haga como yo, que tengo a mi niña de catorce años y a mi sobrino de la misma edad, apuntados en la Beisbol Eskola del SANI. Mire, ahí está el cartelón enorme que lo anuncia. Hoy disfruten del partido, que tengan un buen día y mucha suerte. Agur.” Idoia sonrió, respondiendo para sus adentros “mis niños llevan cuatro años practicando y disfrutando en esa escuela de beisbol” Mikel y Txerra no pudieron oir el epílogo de aquel sermón. Se encontraban sentados ya, escuchando al ampayer que acababa de cantar: “Play”